Omega-3

Una dieta equilibrada consta de hidratos de carbono (glúcidos), proteínas y lípidos (grasas), además de minerales, vitaminas, otros oligoelementos y agua.

Entre ellos hay algunos que se denominan esenciales, lo que significa que nuestro organismo no los puede sintetizar y, como son necesarios, deben incorporarse con la dieta, como son: diferentes aminoácidos (constituyentes de las proteínas) y los ácidos grasos esenciales (constituyentes de los lípidos o grasas).

Hay dos tipos de ácidos grasos, los insaturados, que aportan beneficios saludables al organismo, y los saturados, que si se consumen en exceso aumentan el colesterol y perjudican el sistema cardiovascular (1-3).

Los ácidos grasos insaturados se clasifican en monoinsaturados y poliinsaturados y están presentes principalmente en el reino vegetal y en el pescado azul. Los ácidos grasos saturados se encuentran principalmente en la grasa de origen animal y en sus productos derivados (1-3).

Los ácidos grasos poliinsaturados pueden clasificarse en omega-3 y omega-6. Algunos de estos ácidos grasos omega-3 y omega-6 se consideran esenciales (1-3) y se deben incorporar a la dieta a través de los alimentos o con complementos alimenticios, cuando estos no los aportan en cantidad suficiente. El resto de ácidos grasos los puede sintetizar el propio organismo y no son imprescindibles en la dieta.

Los ácidos grasos omega-3 pueden clasificarse a su vez en:

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omega-3 de cadena corta, que se encuentran principalmente en los aceites de origen vegetal, el representante es el ALA (ácido alfa-linolénico).


omega-3 de cadena larga, que se encuentran principalmente en el pescado azul y cuyos principales representantes son el EPA (ácido eicosapentaenoico)y el DHA (ácido docosahexaenoico).

 

Estos dos ácidos grasos son los más importantes por sus beneficios en nuestro organismo, ya que aportan protección cardiovascular y del sistema nervioso, así como protección del estado general de salud.

Beneficios

Funciones básicas de los omega-3

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga tienen dos funciones muy importantes en el organismo (5):

  • Los omega-3 aportan fluidez y permeabilidad a las membranas celulares, permitiendo el intercambio de moléculas con el medio, o con otras células, para que el órgano realice correctamente sus funciones.
  • Los omega-3 regulan la expresión de genes que pueden estar implicados en el desarrollo de enfermedades.

Procesos en los que intervienen los omega-3

Los omega-3 de cadena larga han demostrado ser necesarios en los siguientes procesos:

  • En la reducción de los estados inflamatorios sistémicos que son la base de patologías cardiovasculares y metabólicas (6-12).
  • En la formación y el desarrollo del sistema neurológico desde la etapa fetal y en las fases de crecimiento infantil (13-17).
  • En el mantenimiento e incluso la recuperación de las funciones cognitivas desde la edad adulta hasta la edad avanzada (18-24).
  • En la regulación de la conducción del impulso nervioso en el corazón que determina la frecuencia cardiaca (25,26).
  • En la regulación del metabolismo de los lípidos, actuando sobre los triglicéridos e impidiendo la oxidación del colesterol-LDL y su depósito en forma de placas de ateroma (27-33).
  • En el mantenimiento de la flexibilidad e hidratación cutáneas evitando el envejecimiento provocado por los rayos UV y por otros agentes externos o derivados del envejecimiento natural (34-37).

SCC y Omega-3

El aceite de pescado contiene ácidos grasos saturados, insaturados y poliinsaturados (omega-3).

En origen, este aceite contiene normalmente niveles de EPA y DHA en torno al 30%, de los cuales sólo el 18% es EPA y el 12% es DHA. Por eso, la gran mayoría de los complementos nutricionales en base a omega-3 o aceite de pescado que existen en el mercado, que proclaman contener EPA o DHA, los contienen en esta proporción (18/12).

Teniendo en cuenta que la mayoría de organismos internacionales recomiendan como ingesta adecuada alrededor de 500 mg de EPA + DHA para la población sana, es importante que se obtengan estos dos ácidos grasos de cadena larga con la máxima pureza, ya que, si no es así, un 70% del complemento administrado será de otros componentes no deseados, como ácidos grasos saturados.

Los métodos tradicionales para la obtención del aceite son la destilación por vapor o la extracción con disolventes. Estos procesos son ineficientes y se requiere gran cantidad de materia prima, siendo el producto final de baja pureza.

Un método que garantiza mayor pureza, ecología y eficacia para la concentración de los omega-3 de cadena larga es la extracción por fluidos supercríticos.

Data on file, Megafort Pharma.

Fluidos supercríticos

Para conseguir una alta pureza y concentración de omega-3 de cadena larga a partir del pescado, se ha desarrollado la tecnología que utiliza como disolvente el CO2; en estado supercrítico (extracción mediante fluidos supercríticos) que permite una máxima concentración de omega-3 y una gran pureza. El CO2 además se denomina el disolvente verde, ya que no es tóxico ni inflamable y es de bajo coste.

Con esta tecnología que evita las altas temperaturas y la utilización de disolventes orgánicos se consigue obtener la máxima concentración de omega-3 (hasta un 95%) sin degradar estos ácidos grasos.

Omegafort utiliza esta novedosa tecnología para la obtención de EPA y DHA en supercritical concentration, asegurando la máxima concentración de estos ácidos grasos de cadena larga y, por lo tanto, la mínima concentración de otras grasas no deseadas, con el menor número de tomas para alcanzar las ingestas adecuadas de EPA y DHA recomendadas.

Referencias:

1. Centers for Disease Control and prevention. Dietary fats. [citado: 11/11/04]. 2. Fats and fatty acids in human nutrition: Report of an expert consultation. Food and Agriculture Organization of the United Nations. 2010. [citado: 11/11/04]. 3. American Heart Association. Know your fats. [citado: 11/11/04]. 4. Turchini GM, et al. Crit Rev Food Sci Nutr. 2012;52(9):795-803. 5. Matía-Matína P, Charro-Salgado A. JANO. 2006;1.590:13-19. 6. Calder PC. Am J Clin Nutr. 2006 Jun;83(6 Suppl):1505S-1519S. 7. Carpentier YA, et al. Am J Clin Nutr. 2006;83(suppl):1499S–1504S. 8. Davis MB, Duvernoy CS. Womens Health (Lond Engl). 2011 Jul;7(4):433-451. 9. Kohli P, Levy BD. Br J Pharmacol. 2009;158(4):960-971. 10. Lee SM, An WS. Biomed Res Int. 2013;2013:712949. 11. Mori TA. Food Funct. 2014 Aug 20;5(9):2004-19. 12. Nodari S, et al. J Am Coll Cardiol. 2011 Feb 15;57(7):870-879. 13. Innis SM. J Nutr. 2007;137:855-859. 14. Jašarević E, et al. Neurobiol Learn Mem. 2014 Aug 30. pii: S1074-7427(14)00155-5. doi: 10.1016/j.nlm.2014.08.009. 15. McNamara RK, et al. Am J Clin Nutr. 2010 Apr;91(4):1060-1067. 16. Swanson D, et al. Adv Nutr. 2012;3:1-7. 17. Witte AV, et al. Cereb Cortex. 2013 Jun 24. [Epub ahead of print]. 18. Lee LK, et al. Psychopharmacology (Berl). 2013 Feb;225(3):605-612. 19. Parletta N, et al. J Nutr Biochem. 2013 May;24(5):725-743. 20. Solfrizzi V, et al. TheScientificWorldJOURNAL 2009;9:792-810. 21. Stonehouse W. Nutrients. 2014 Jul 22;6(7):2730-2758. 22. Tan ZS, et al. Neurology 2012;78(9):658-664. 23. Yehuda S. Med Hypotheses. 2012 Oct;79(4):456-461. 24. Yurko-Mauro K, et al.; MIDAS Investigators. Alzheimers Dement. 2010 Nov;6(6):456-464. 25. Buckley JD, et al. J Sci Med Sport. 2009 Jul;12(4):503-507. 26. Ninio DM, et al. Br J Nutr. 2008 Nov;100(5):1097-103. 27. Eftekhari MH, et al. Adv Biomed Res. 2014 Jan 9;3:15. 28. Maki KC, et al. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2011 Sep-Oct;85(3-4):143-148. 29. Ras RT, et al. J Nutr.2014 Aug 13. 30. Shidfar F, et al. East Mediterr Health J. 2008 Mar-Apr;14(2):305-313. 31. Skulas-Ray AC, et al. Am J Clin Nutr. 2011 Feb;93(2):243-252. 32. Takahashi M, et al. Heart Vessels. 2014 May 31. 33. Yokoyama M, et al. Lancet. 2007;369:1090-1098. 34. Bazan NG, et al. J Lipid Res. 2010 Aug;51(8):2018-31. 35. Latreille J, et al. J Dermatol Sci. 2013 Dec;72(3):233-239. 36. Nakamura MT, et al. Prog Lipid Res. 2013 Dec 18. 37. Pilkington SM, et al. Exp Dermatol. 2011 Jul;20(7):537-543.

Fecha de revisión: 12/11/2014