Cognición y omega-3

El síndrome de deterioro cognitivo podría ser definido como: “una disminución del funcionamiento intelectual, respecto a un nivel previo de ejecución”. El Deterioro Cognitivo debe ser considerado como una alteración funcional de evolución continua, en el que se pueden distinguir tres niveles:

  • Una disminución normal creciente que aparece a partir de los sesenta años y que suele llamarse deterioro de memoria asociado a la edad (DMAE).
  • Deterioro cognitivo leve (DCL), caracterizado por una pérdida reciente y leve de memoria, superior a la que cabría esperarse por la edad y el nivel educativo del paciente.
  • Una disminución patológica grave del funcionamiento mental, que recibe estos nombres dependiendo de sus características: deterioro cognitivo grave (DCG), demencia senil y enfermedad de Alzheimer (EA) (1).

En perspectiva, uno de los principales problemas de salud de las personas de edad avanzada será la prevalencia del deterioro cognitivo relacionado con la edad (2).

Actualmente 35,6 millones de personas tienen algún tipo de demencia, y se calcula que cada año hay 7,7 millones de nuevos casos diagnosticados (3). El número de personas afectadas se doblará cada 20 años hasta 81,1 millones en 2040 (4).

No obstante, hay que tener en cuenta que antes de llegar a la demencia o algún tipo del tercer nivel (DCG o EA), previamente el paciente pasará por un progresivo deterioro cognitivo leve.

Es entonces cuando empieza a acechar la depresión, es decir, la persona se da cuenta de que está perdiendo habilidades cognitivas, la atención, la memoria, las funciones ejecutivas (planificar, ordenar, programar, gestionar el tiempo) y en un segundo todo se le viene abajo. Está bien documentado que los pacientes depresivos tienen dificultades de memoria y viceversa, las dificultades en la memoria pueden iniciar o continuar una enfermedad depresiva (5). Un escenario desalentador que se puede evitar con una buena prevención.

¿Por qué optar por el omega-3?

Los omega-3 ayudan a mejorar las funciones cognitivas. Los tejidos neuronales como el cerebro, la retina y las membranas que unen las neuronas (sinapsis) contienen cantidades elevadas de DHA (6). Los ácidos grasos omega-3 actúan sobre la transmisión de órdenes de la información en el sistema nervioso. El aceite de pescado puede mejorar la memoria en personas con deterioro cognitivo leve. También puede ser beneficioso para pacientes con Alzheimer, ya que estos son deficitarios en DHA. La complementación con EPA y DHA puede mejorar el funcionamiento cognitivo en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve (7). Los estudios epidemiológicos sugieren que el aceite de pescado tiene un papel beneficioso deteniendo la progresión inicial de la enfermedad de Alzheimer (8).

Bibliografía

1. Díaz JV. El deterioro cognitivo leve (DCL) en la edad de oro. (fecha de acceso: 14/01/2014). 2. Kueider AM, et al. Computerized cognitive training with older adults: a systematic review. PLoS One. 2012;7(7):e40588. 3. WHO. Dementia. April 2012. (fecha de acceso 14/01/2014). 4. Luck T, et al. Incidence of mild cognitive impairment: a systematic review. Dement Geriatr Cogn Disord. 2010;29(2):164-75. 5. Frais AT. Depression and the causal role of specific memory system degenerations: link may be supported by reported therapeutic benefits of Omega 3 fatty acids. Med Hypotheses. 2007;69(1):67-9. 6. Coronado M, et al. Los ácidos grasos omega-3 y omega-6: Nutrición, bioquímica y salud. REB 25(3) 2006: 72-79. 7. Swanson D, et al. Omega-3 fatty acids EPA and DHA: health benefits throughout life. Adv Nutr. 2012 Jan;3(1):1-7. 8. Lee LK, et al. Docosahexaenoic acid-concentrated fish oil supplementation in subjects with mild cognitive impairment (MCI): a 12-month randomised, double-blind, placebo-controlled trial. Psychopharmacology (Berl). 2013 Feb;225(3):605-12.

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  2. Este es un documento cuyo objetivo es recoger y reflejar las evidencias científicas ampliamente aceptadas y documentalmente referenciadas sobre los ácidos grasos omega-3.
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